martes, 19 de julio de 2011

Dicen que lo bueno se hace esperar.

Me gustaría sentarme a la orilla del mar, en una puesta de sol perfecta, gaviotas volando y regalándonos uno de sus fantásticos sonidos. Que no haya gente, que solo nos encontremos tú y yo. Sintiendo el frío del agua cristalina que por momentos baña los dedos de nuestros pies. Que entre risas y suspiros me digas que me ames como a nunca nadie has amado, y que nunca me dejarás sola, y que yo te conteste con el más sincero de los besos, el más tierno. La realidad me hace abrir los ojos, y en esa milésima de segundo, las ilusiones y los sueños se rompen. En la vida real no hay tiempo para imaginarse un mundo perfecto, solo hay tiempo para vivir la vida, tu vida; y yo no voy a desaprovechar los minutos que me quedan. Lo que no te mata te hace más fuerte.

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